A) El testimonio de los guardianes del sepulcro.
1) El fundamento del Cristianismo está en la resurrección de Jesús. Si esa resurrección no hubiera tenido lugar, el Cristianismo sería un gran fraude. El apóstol Pablo dice: “…si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.” (1 Co. 15:14).
2) Por tanto, los adversarios de Cristo, a través de los siglos, niegan su resurrección desde el mismo día que tuvo lugar hasta la actualidad; pero sin aportar un argumento concluyente; por esto, cada negador inventa su propio argumento manipulando lo que dice la Biblia, y que sólo sirve para poner en ridículo el argumento de otro negador, como veremos más adelante.
3) Procedamos con orden cronológico: al día siguiente de la muerte de Jesús, sucedió que: “…se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato, diciendo: “Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré. Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer error peor que el primero. Y Pilato les dijo: Ahí tenéis una guardia; id, aseguradlo como sabéis. Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.” (Mat. 27:62-66).
4) Vemos que Jesús no fue enterrado en el suelo, sino que su tumba era una especie de habitación con un poyo a lo largo de una pared, donde se colocaba el cadáver. La entrada tenía por delante un canal inclinado, por el que se dejaba rodar una piedra, que tapaba la puerta. Para entrar, había que rodar la piedra hasta dejar la entrada al descubierto, y sujetarla con un calzo. Los dirigentes de los judíos sellaron esa piedra, para que nadie pudiera abrir la tumba, y pusieron delante la guardia de legionarios romanos que les dio Pilato, los cuales eran responsables y testigos ante dichos judíos de todo lo que sucediera en la tumba. Y aconteció que: “…hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. […]. Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos.” (Mat. 28:2-4).
5) Entonces llegaron unas mujeres y: “…el ángel…dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos,…”. (Mat. 28:5-7).
6) Las mujeres se fueron a dar el recado del ángel, y: “Mientras ellas iban, he aquí que unos de la guardia fueron a la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido.” (Mat. 28:11).
7) Vemos que parte de la guardia puesta ante el sepulcro fue a informar, a los que la habían puesto allí, “de todas las cosas que habían acontecido”. Se trataba de un informe, dado por unos testigos oculares e imparciales, de cosas que habían sucedido en su presencia.
8) Lo importante aquí es determinar qué cosas y cuántas eran “todas las cosas (a¤panta ta`, apanta ta, según el texto griego`) que habían acontecido.” Las cosas (en plural) vistas por ellos eran, por lo menos, dos: 1ª) Vieron al ángel que abrió el sepulcro (Mat. 28:4). 2ª) Cuando se rehicieron del susto, vieron, como las mujeres, que el cuerpo de Jesús no estaba en el sepulcro (Mat. 28:6).
9) Por lo menos, ellos informaron de esas dos cosas; el relato continúa así: “Y reunidos (los principales sacerdotes) con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados, diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos. Y si esto lo oyere el gobernador, nosotros le persuadiremos, y os pondremos a salvo. Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy.” (Mat. 28:11-15); es decir, con el testimonio cambiado, el cuerpo había sido hurtado por sus discípulos mientras la guardia dormía. Entonces, con el testimonio sin cambiar, el cuerpo no había sido hurtado por sus discípulos ni la guardia se había dormido, pero el cuerpo de Jesús no estaba en el sepulcro, a pesar de que la guardia no se había dormido.
10) ¿Cómo pudo conocer, Mateo, el asunto de ese soborno que cambió el testimonio de aquellos testigos? Algunos de aquellos sacerdotes se hicieron cristianos; así lo cuenta Lucas: “…el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.” (Hechos 6:7).
11) Por su parte, Pilato no podía estar conforme con que sus legionarios se hubieran dormido y les hubiesen robado el objeto de su custodia; por tanto, los interrogó, y le contaron (como a los sacerdotes) “todas las cosas que habían sucedido”; y, de todo ello, informó a Tiberio; pues, como era preceptivo, le tenía que informar de todo lo relativo a los tres hombres que había crucificado.
12) Cuando Tiberio, que estaba en Capri, leyó el informe de Pilato relativo a Jesús, hizo un escrito, y lo envió al Senado, pidiendo que Jesús fuera declarado dios, lo que suponía colocar su estatua con los demás dioses romanos y establecer su culto en Roma.
13) Tertuliano, escribiendo al Senado romanos en favor de los cristianos hacia el año 200, explica cómo Tiberio fue favorable a los cristianos, y trata de probarlo contando ese hecho: “En tiempos de Tiberio entró en el mundo la primera noticia del nombre de cristiano, y es notorio el tratamiento que hizo a este nombre este césar. Tuvo carta de Siria Palestina, en que le avisaban cómo se había manifestado la divinidad de Cristo en Judea, y deseoso de introducirla en Roma, pidió al Senado la admitiese, enviando en forma de decreto la prerrogativa de su voto. El Senado lo rehusó por no haber sido suya la primera aprobación, como la ley disponía.” (Apología contra los gentiles, cap. V).
14) El historiador Orosio (siglo IV) relata así ese hecho: “…Pilato, gobernador de la provincia de Palestina, dio cuenta al emperador Tiberio y al senado de la pasión y resurrección de Cristo […]. Tiberio […] propuso al Senado que fuera considerado como dios. El senado indignado por el hecho de que no se le hubiera propuesto antes, según era costumbre, que decidiera sobre la aceptación o no de la nueva religión, rechazó la aceptación de Cristo como ser sagrado…” (Siete libros de historia contra los paganos, 4:5). Vemos que, para Pilato y Tiberio, la resurrección de Jesús fue un hecho innegable. (Continuará). |